Artículo publicado originalmente por VICE en inglés.

La historia del «money shot» y hacia dónde nos dirigimos a partir de aquí.

La humanidad siempre se ha sentido a la vez fascinada y asustada por la eyaculación.

Los antiguos sumerios pensaban que el semen era un regalo divino. En el Antiguo Testamento, Dios mató a un hombre por «derramar» su «semilla» en la tierra. Los pitagóricos creían que «el semen es un fluido del cerebro», una idea en la que aún creen algunos partidarios de la retención seminal.
Como fenómeno de la cultura popular moderna, la eyaculación visible se ha convertido en todo un fetiche y un elemento básico de la pornografía, donde se le conoce como «money shot» [la escena del dinero], pues en los inicios de la pornografía se sabía que el sexo era real y no simulado al ver a un hombre eyacular, y las producciones con este elemento tenían un mayor costo para el cliente. Hoy en día, cada vez que miro un sitio de pornografía convencional, especialmente los sitios de videos, veo semen volando en todas direcciones, al doble de velocidad en los anuncios y en los videos en miniatura, tanto que incluso tienes que esforzarte para esquivarlo sin importar lo que selecciones, claro, asumiendo que el video involucre un pene.

Hoy en día, pocos creen en los poderes mágicos del semen, pero lo que la mayoría de la gente no se imagina es que hay personas que sienten una gran fascinación por él. Hubo una mujer que lo dejó secar y luego lo aspiró por la nariz, cuya carta anónima pasó una semana en ciertos círculos de noticias de internet. En el sitio web Literotica, podemos encontrar la historia de la fantasía de una fanática del semen acerca de cientos de penes en una orgía, la cual involucra un bong de cerveza, una pizza y una piscina para niños. Esta no es la clase de cosas que un entusiasta moderado del semen podría soñar.

Los ávidos entusiastas del semen nunca antes han tenido tantos géneros pornográficos de dónde elegir: facial (eyaculación en la cara), bukkake (eyaculación en la cara de varias parejas), gokkun (beber varias descargas de semen a la vez, por ejemplo de una taza), videos instructivos para comer semen hechos por dominatrices, videos de recopilaciones de eyaculaciones, y la lista continúa.

«Es probable que los jóvenes que crecen viendo pornografía en línea consideren la eyaculación externa como una característica habitual del sexo», me dijo la especialista en pornografía Madita Oeming. «Por supuesto no hay nada intrínsecamente malo en eyacular en la cara u otras partes del cuerpo de alguien, pero debe ser consensuado, que es algo que no se aprende al ver pornografía».

El acalorado debate en torno al significado profundo de la eyaculación sobre alguna parte del cuerpo de alguien proviene de la proyección de nociones preconcebidas de cosas como la degradación y la pornografía, y de algunos comentarios improvisados ​​de personas dentro y fuera del mundo del entretenimiento para adultos.

«La eyaculación facial es degradante, y por eso es tan excitante», escribió el columnista Dan Savage en 2009. El director veterano de pornografía Bill Margold suele ser citado con frecuencia por haber dicho, «lo más violento que podemos hacer es lanzar el semen a la cara». Mientras tanto, los activistas antipornografía como Gail Dines toman a Margold como un ejemplo de lo que es la industria pornográfica en general.

Otros ven esta misma práctica no como una manera de marcar su territorio o de mancillar el rostro puro e indefenso de su pareja, sino como la expresión de un profundo deseo por parte del hombre de ser aceptado»… De hecho, en lugar de ver la eyaculación facial como algo que surge de un impulso de denigración, sería mejor verla como un anhelo de aprobación», escribió en 2012 Hugo Schwyzer, profesor de estudios de género. Algunos expertos en sexualidad positiva ven la eyaculación en el rostro no como un deseo masculino de ensuciar o mancillar a otra persona, sino de sentirse limpios o aceptados. En la que tal vez podría ser la interpretación más extraña de la eyaculación facial que haya leído jamás, Gary Day, editor del libro de 1988 Perspectives on Pornography, escribió que eyacular en la cara de alguien en realidad es una manera de replicar el papel de la madre cuando amamanta a su bebé, no se trata de una forma de tener sexo con tu madre, sino de convertirte en ella. La cantidad de teorías sobre la eyaculación puede ser igual al número de eyaculaciones en el mundo.

Los actores porno suelen ser los primeros en decirle a la gente que la pornografía no es educación sexual sino entretenimiento hecho por actores profesionales, quienes a menudo tienen un alto desempeño atlético. Pero el aspecto de la fantasía no impide que algunos chicos intenten imitar a los profesionales, lo cual los puede llevar incluso a consumir suplementos que aumenten la potencia sexual y retrasen el orgasmo durante el mayor tiempo posible.

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